Decisión
- Ana Alfaro

- 4 mar
- 2 min de lectura
Ana Alfaro
I
Mi madre me tuvo
en esa edad donde todo florece
me contó: “fuiste mi felicidad”
yo di la bienvenida en llanto.
lloré como si me hubieran arrebatado una vida.
A los meses, descubrí que existen vigilantes
todo el tiempo
menos cuando mi madre era multitask
ahí les aseguro
no había padre

ni mano piadosa
ni Estado provida
ni iglesia misericordiosa.
Yo empecé a hablar
comer
correr
hacer
un barrilete no me ganaba.
Y llegaron más vigilantes
“no comas mucho”
“no te vistas así”
“así nadie te va querer”
“así no es”.
Esa mirada que sentí en mi bienvenida
todos quieren meter cuchara
como si me hubieran parido.
Y yo que amo, como, corro, hablo, hago y me entrego como se entrega la libertad
Encerré a los shutes como encierran a las lesbianas y lxs marikas en el armario
Y decidí que nací del amor materno.
II
Mi mamá era tan inteligente

tan exitosa
tan estudiosa,
así decía una amiga
cada vez que su mamá ganaba premios y becas.
Ella le ganaría a Bezos, Bill, Jobs, Musk
solo que no le dio tiempo
a elegir.
Hombres y mujeres no tiene el mismo reloj
ni el mismo tren
ni el mismo zapato
ni el mismo patriarcado.
Ella muy sincera, un día de tantos le dijo a su madre
yo hubiera querido que me abortaras.
Para que hubieses tenido otra vida. Tu vida.
III
Cualquiera en la calle
la ve
trabaja
y podría ser madre
y tal vez para las vigilantes ya se le fue el tren
aun así en un pequeño aquelarre de amigas
ella y otras más soltaron el secreto de su juventud
“yo aborté”
“yo no quería ser madre”
“yo lo hice a escondidas”.
Todas tenían su historia, su tristeza, su decisión y su propia verdad.
Las mujeres nos juntamos para que el silencio no nos asfixie.
Abortar es más cotidiano entre privilegios.
Entre las mujeres que salen cada día a alcanzar el sol,
es una decisión ante el abismo
un linchamiento de brujas en un siglo en el que cada día la inteligencia artificial desplaza a la humanidad.
Elegir, decidir es la bendición laica que todas queremos entregar.
IV
Madre

yo sé que existe la ruda antes que las leyes
el café, el coco,
y remedios ancestrales que bebieron reinas, esclavas y niñas
el sistema nos ataca y enreda entre sus trampas patriarcales
mi desobediencia no me hará caer en su justicia a medias
por todas las que murieron entre cuchillos blancos
yo beberé el té de ruda
decidiré si respiro
y nada ni nadie me impondrá condena
entre curanderas, comadronas y parteras
elegimos cuidarnos
elegimos vivir ante el complot.
Poema ganador en Cuerpo Libres, en El Salvador

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