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Decisión

Ana Alfaro

I

Mi madre me tuvo

en esa edad donde todo florece

me contó: “fuiste mi felicidad”

yo di la bienvenida en llanto.

lloré como si me hubieran arrebatado una vida.


A los meses, descubrí que existen vigilantes

todo el tiempo

menos cuando mi madre era multitask

ahí les aseguro 

no había padre

ni mano piadosa

ni Estado provida 

ni iglesia misericordiosa.


Yo empecé a hablar

comer

correr

hacer

un barrilete no me ganaba.

Y llegaron más vigilantes

“no comas mucho”

“no te vistas así”

“así nadie te va querer”

“así no es”.

Esa mirada que sentí en mi bienvenida

todos quieren meter cuchara

como si me hubieran parido.

Y yo que amo, como, corro, hablo, hago y me entrego como se entrega la libertad

Encerré a los shutes como encierran a las lesbianas y lxs marikas en el armario

Y decidí que nací del amor materno.


II

Mi mamá era tan inteligente

tan exitosa

tan estudiosa,

así decía una amiga

cada vez que su mamá ganaba premios y becas.

Ella le ganaría a Bezos, Bill, Jobs, Musk

solo que no le dio tiempo 

a elegir.

Hombres y mujeres no tiene el mismo reloj

ni el mismo tren

ni el mismo zapato

ni el mismo  patriarcado.

Ella muy sincera, un día de tantos le dijo a su madre

yo hubiera querido que me abortaras.

Para que hubieses tenido otra vida. Tu vida.


III

Cualquiera en la calle 

la ve

trabaja

y podría ser madre

y tal vez para las vigilantes ya se le fue el tren

aun así en un pequeño aquelarre de amigas

ella y otras más soltaron el secreto de su juventud

“yo aborté”

“yo no quería ser madre”

“yo lo hice a escondidas”.

Todas tenían su historia, su tristeza, su decisión y su propia verdad.

Las mujeres nos juntamos para que el silencio no nos asfixie.

Abortar es más cotidiano entre privilegios.

Entre las mujeres que salen cada día a alcanzar el sol,

es una decisión ante el abismo

un linchamiento de brujas en un siglo en el que cada día la inteligencia artificial desplaza a la humanidad.

Elegir, decidir es la bendición laica que todas queremos entregar.


IV

Madre 

yo sé que existe la ruda antes que las leyes

el café, el coco, 

y remedios ancestrales que bebieron reinas, esclavas y niñas

el sistema nos ataca y enreda entre sus trampas patriarcales

mi desobediencia no me hará caer en su justicia a medias

por todas las que murieron entre cuchillos blancos 

yo beberé el té de ruda

decidiré si respiro

y nada ni nadie me impondrá condena

entre curanderas, comadronas y parteras

elegimos cuidarnos

elegimos vivir ante el complot.

Poema ganador en Cuerpo Libres, en El Salvador

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